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El feng shui tiene sus orígenes en China hace más de 4000 años. Literalmente quiere decir "viento" y "agua".
El viento transporta la energía y el agua la recoge. Este movimiento de flujo de energía es la disciplina del Feng Shui. Esta energía vital la denominaron los Chinos, "Chi".
El hombre necesita chí para su supervivencia y su desarrollo personal. La calidad de la energía que nos rodea determina el medio ambiente como el medio ambiente influye sobre lo que nos rodea.
Un requisito para tener éxito, es alimentarse de buen chí, por ello es necesario estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Por esa razón, es tan importante en el Feng Shui los principios de espacio y tiempo.
El Feng Shui es una disciplina que se basa en tres principios: La suerte del cielo, la suerte del hombre y la suerte de la tierra. Debemos considerar la interpretación de "suerte" para los orientales. Para ellos se interpreta como "abundancia de oportunidades" y no como "suerte del azar".
Con la práctica del feng shui se intenta mejorar la suerte de la tierra, mediante la armonía ambiental, pero siempre teniendo en cuenta la suerte del cielo y el esfuerzo de cada individuo.
Fueron los antiguos sabios de China que observaron que viviendo en armonía ambiental se potenciaba el éxito del hombre en todas sus aspiraciones. Como pueden ser el amor, el trabajo, los estudios, la convivencia familiar, la salud y la abundancia.
El Feng Shui se implementa realizando cambios en el hogar para mejorar la armonía de su entorno. Las recomendaciones pueden ser tan sencillas como introducir ciertos colores, colocar los muebles de cierta manera, la utilización adecuada de cada habitación en relación a la orientación de la casa o cambiar de situación la entrada de la casa. Se realizan un mínimo de cambios muy estudiados con el objeto de obtener un máximo de resultados.
Con la ayuda del Feng Shui cada persona tiene la capacidad de alcanzar sus metas.
"El mundo se acerca
a quien es fiel al gran modelo original
Tranquilo, homogéneo y sereno,
se acerca y no se le hiere.
La música y los manjares
hacen que el caminante detenga sus pasos.
Pero el sentido deja la boca
suave y sin sabor.
Lo observas y no ves nada en particular.
Lo escuchas y no oyes nada extraordinario.
Actúas conforme a él, y no hallas el fin".
Tao Te King, Lao Tse